SEXO, MERCANTILISMO Y VIDEO

Reseña publicada  en la Revista Zeta el 27 de julio de 2012

Susana López, Pakriti Maduro y Karina Velásquez interpretando la pieza teatral Sexo
Susana López, Prakriti Maduro y Karina Velásquez interpretando la pieza teatral Sexo

De la mano de los directores Francisco Denis y Marcel Rasquin llegó a las salas del Río Teatro Caribe de San Bernardino, en Caracas, la controversial obra teatral del alemán René Pollesch llamada Sexo, una aguda reflexión sobre las “empresas de vivencias”, que se estará presentando hasta el 19 de agosto.

Por SARA KAFROUNI

 

Sexo es un teatro reflexivo en el que tres mujeres protagonizan un bombardeo azogado sobre el verdadero significado del sexo y del amor, desarrollado en una secuencia progresiva y sin descanso de diálogos e imágenes que dejan al desnudo la vida de tres mujeres en un burdel en que aseguran que “las mujeres son apreciadas por su feminidad y nada más”.

En este alarido femenino, las actrices Prakriti Maduro, Karina Velásquez y Susana López hablan de la sensibilidad y subjetividad de la mujer desde una perspectiva mercantilista donde descubren que sus necesidades son la gran demanda del hombre y “donde la individualidad se guía por las diferencias de género”.

Según el director Francisco Denis, en Sexo, las tres mujeres interpretan un discurso profundo, crítico y hasta político que envuelve el sexo, el dinero y, contradictoriamente, el amor. En un momento de la obra, las tres mujeres llegan a tener una conversación que pareciera una nimiedad, en la que hablan del desplazo de los países tercermundistas, hacen alusión a la guerra en los países musulmanes, a la anulación de las mujeres árabes, a símbolos culturales estadounidenses como Mickey Mouse, Goofy y el Pato Donald, que les despierta la inquietud del por qué no se hace “estallar la mierda evidente” que representa el mundo Disney por tratar a la mujer y al hombre como objetos, y cómo dentro de la misma revolución existen los valores capitalistas de crecimiento, dinero y organización inclusive para celebrar la fiesta de cumpleaños de un hijo. “Lo que ves en el personaje no son tantos personajes ni situaciones teatrales, historias, sino lo que vas a ver es un discurso, y en este caso es un discurso sobre el sexo y el dinero, y la pregunta es si en nuestras vidas esa relación que tiene una prostituta en un burdel, de medir sus relaciones a través del dinero, es decir, ‘yo cuesto tanto’, ‘para acostarte conmigo es tanto’, si esa misma relación no sería equivalente a nuestras relaciones de pareja normalmente o incluso más allá, en nuestras relaciones normales de trabajo. Se llama Sexo, pero es realmente un discurso político, discurso filosófico sobre el sexo, sobre el amor, y al final de cuentas no es más que una historia de amor porque como él mismo dice, al final de cuentas, en toda relación, aunque sea sexual, de todas maneras siempre se desprenden sentimientos. Ahora, qué hago yo con esos sentimientos? El mismo discurso habla de lo mediático también, es decir, no sólo somos lo que somos en vivo sino lo que reflejamos o como nos mediatizamos de alguna manera”, señaló Francisco Denis.

El cine en las tablas.  Los directores decidieron utilizar una técnica que involucra al público en el desencadenamiento del discurso. La obra se desarrolla como en un set de grabación donde los espectadores son participes del movimiento de cámaras, de los efectos y técnicas visuales utilizadas para crear la historia y que la hacen más comprensible para el espectador, ya que es una obra que puede conmocionar visual e intelectualmente como le ocurrió al cineasta, también director de la obra, Marcel Rasquin. “Yo leí la obra y no entendí nada. Vine a un ensayo y los primeros 15-20 minutos no entendí nada, pero de repente pasó una cosa, es decir, pasan cosas en la obra que de repente te empiezan como a aterrizar: ese concepto de tratar a las relaciones personales, relaciones humanas, relaciones amorosas y las relaciones carnales y sexuales sin prejuicios y desde un punto de vista comercial. A ti te gusta este teléfono y tu vas y te lo compras, te gustan esos zapatos y tu vas y te los compras, quieres una hamburguesa tu vas y te la compras, bueno tu quieres sexo, placer, compañía, cariño, tú vas y te lo compras. ¿Cuánto cuesta eso y cómo se complica? Eso me pasó en el primer ensayo. Descubrir que no era teatro tradicional, sino dejar que me pegara en la cara y me aplastara en la silla, y de tratar de hacer un esfuerzo de acostumbrarme a eso que estaba ocurriendo ante mis ojos que me sacudió. Yo salí sacudido de una forma muy particular porque fue tanto intelectualmente como simbólicamente, las imágenes que se fueron creando en mi mente fueron muy poderosas y me despertaron. Es que es una obra rara, pero ella sola se va encargando de abrirte como un portón, una santamaria del entendimiento, del corazón y de estimularte y sacudirte de una forma particular. Es una especie de set de televisión al desnudo. Ves como se hace una película, cómo se hace televisión, hay cámara en vivo, proyecciones, todo ocurre ahí frente a ti”, dijo Marcel Rasquin.

En Sexo el espectador es aprehendido con la dinámica audiovisual presentada por Marcel Rasquin, quien hace un despliegue visual para consolidar la imagen dada por el discurso con el uso de la técnica Green Screen y  proyecciones en una pantalla gigante de segmentos de las películas Electric Barbarella, Airplane, y Sextette, así como fragmentos musicales de los temas Love Will Keep Us Together versión Mae West, Can’t Buy My Love de The Beatles y Quédate versión Charles Aznavour. En esta pieza los productores cuentan con la participación especial de la artista y locutora Arlenis Olivero, quien interpreta el tema Pantaletas Negras de Zapato 3 de una manera sublime y desconcertante. Sexo es una obra que definitivamente rompe esquemas y tabúes, y deja preguntas existenciales en la audiencia, la cual queda con sus imágenes y sensaciones grabadas indeleblemente.