DIRECTOR LUIS GORELIK EN VENEZUELA

Publicado en la revista Zeta el 8 de febrero de 2013

El pasado domingo 3 de febrero, el reconocido director de orquesta Luis Gorelik, quien tiene a su cargo la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos de Paraná cuya continuidad ha sido de 55 años,  dirigió la Orquesta Sinfónica de Venezuela en el concierto In Memoriam 2013 en honor a las víctimas del Holocausto que sufrieron las penurias de la Alemania nazi de 1933-1945.   

 

Por SARA KAFROUNI

 

La Orquesta Sinfónica de Venezuela, fundada en 1930, en la primera parte del concierto realizó una maravillosamente armónica interpretación de la Sinfonía No.3 del compositor y pianista Erwin Schulhoff, escrita en 1953, seguida de la obra La Fanfarria del Rey del compositor y etnomusicólogo Andre Hajdu, que contó con la participación especial de los solistas Mark Friedman (clarinete) y Eleonore Trocone (Clarinete bajo) quienes ejecutaron solemnemente esta pieza vanguardista de seis movimientos: I. Kol Nidre, II. Ani maamim, III. Niggun y Shofar, IV. Procesión nocturna, V. Danzas de la corte de Abu y VI. Plegaria, inspirados en cantos tradicionales. Luego del intermedio, el concierto  prosiguió con la Suite Polaca en Molto Moderato, Andante y Allegro Molto, del violinista y compositor Simón Lasks, quien en vida estuvo a cargo de la Orquesta del campo de exterminio de Auschwitz, permitiendo que el público se pusiera de pie y aplaudiera sonoramente durante aproximadamente cinco minutos hasta que el director de la Orquesta, Luis Gorelik, regresó al escenario y comentó iban a salirse del prótocolo para interpretar el sentido tema La Lista de Schindler (1993) de John  Williams, tema principal de la película con el mismo nombre hecha por el director Steven Spielberg: “Otra vez nos vamos a salir un poco del protocolo, pero esta vez para hablar de música, de un tema de paz y de la esperanza:  La Lista de Schindler”, dijo Luis Gorelik.

Con esta emotiva pieza cerró el concierto realizado en honor a grandes venezolanos, sobrevivientes del Holocausto, incluso algunos ya fallecidos, tales como Neptali Borgman Z’L, Sonia Tess de Gruszca Z’L, Olek Gruszka Z’L, Hilo y Klara Ostfeld, Zygmunt Rotter Z’L, Anna Rotter, Clara Slimak y Trudy Spira, en el Día Internacional de Conmemoración de las Victimas del Holocausto, fecha designada por las Naciones Unidas para recordar el día en que el ejercito soviético liberó a las personas que aún se encontraban con vida en el campo de exterminio ubicado en Auschwitz-Birkenau, Polonia, y con el que se busca no olvidar los diferentes genocidios ocurridos a lo largo de la historia y recordar la importancia del respeto y defensa de los Derechos Humanos, garantes de la diversidad.

En esta oportunidad tanto el embajador Julio Cesar Pineda y el Excelentísimo embajador de la República Federal de Alemania, Walter Lindner, se dirigieron al público con palabras de unidad. “Desde 1933, los nazis controlaban la música y excluyeron a los judíos del arte y de la cultura, pero desde ese año ellos crearon sus propios centros de arte y cultura y por supuesto se extendía a los guetos y a las prisiones. 80 músicos eran obligados permanentemente a ejecutar obras seleccionadas por los verdugos. De la música que es miel de los panales, azul cristalino en la división del mal y el cielo con su llamado al alma con sus sentimientos, los verdugos nazi la utilizaban para el control de los prisioneros o para el placer y diversión personal. (…) Por eso el Quijote decía: ‘ Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca’. Termino con el salmo 78:  ‘esto que hacemos hoy, y el mundo lo está haciendo, para que lo sepa la generación venidera y los hijos que nacerán y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos’”, dijo Pineda en su discurso conmemorativo durante este concierto. Mientras que el Embajador de Alemania expresó lo importancia de que este evento se repitiera en el mundo: “La tarea más difícil de un embajador de Alemania es la conmemoración de la Liberación de Auschwitz. Es difícil porque nos damos cuenta del inmenso capítulo negro, oscuro de nuestra historia. Nosotros creemos en la importancia de que esto no vuelva a ocurrir nunca jamás. Quisiera hacer un homenaje  a las víctimas del holocausto, a los seis millones de judíos que fueron víctimas de la exterminación industrializada, hablo solamente de los judíos porque hubo muchos, y quiero hacer un especial homenaje a los sobrevivientes que tenemos el placer y el honor de tener con nosotros en esta sala. Tenemos el privilegio de tenerlos a ellos entre nosotros y qué suerte tenían. Si ustedes leen los libros de ellos, que viven aquí en Caracas, y ven que casualidad tenían, o sea un chance de una en un millón de sobrevivir. Qué suerte tenemos de tenerlos”, concluyó el embajador  Walter Lindner, dando así inicio a lo que fue un emotivo concierto celebrando la vida y los brazos abiertos de la Venezuela de antaño.