“EL REGRESO”: MASACRE EN LA GUAJIRA

Por Fernando Bracho Bracho
Por Fernando Bracho Bracho

Por SARA KAFROUNI

“(…) pude ver, yo la vi cuando la mataron [a Diana], la bajaron, estaba amarrada con las manos hacia atrás y la mataron a la orilla de la carretera cuando la bajaron del vehículo. Ellos la mataron con un hierro contundente, la pusieron de espaldas y le dieron con el tubo por detrás en la cabeza, la cabeza se abrió y luego la cortaron en el suelo con una moto sierra pequeña, se oía el ruido,yo la estuve viendo detrás de un árbol de olivo y de un trupillo”. -declaración de un testigo de la masacre, extraído del informe La Masacre de Bahía Portete: mujeres Wayúu en la mira.

Esta crueldad humana forma parte del relato cinematográfico narrado por la directora Patricia Ortega en su ópera prima titulada El Regreso, con la que busca transmitir el sentimiento de la llamada Masacre de Bahía Portete, indignante historia real, y concientizar a la gente de que aún hoy en día este tipo de vejaciones ocurre en territorios cercanos. La película reproduce la escena descrita anteriormente, presenciada en secreto por uno de los sobrevivientes de la masacre y recopilada en el informe La Masacre de Bahía Portete: mujeres Wayúu en la mira, texto que sirvió de referencia principal para la redacción del guión de este largometraje.

El 18 de abril de 2004, en horas de la mañana, ocurrió la tristemente recordada masacre en la Alta Guajira, en donde miembros de la Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), a cargo de Arnulfo Sánchez alias “Juan”, de Rodrigo Tovar Pupo alias “Jorge 40” y un hombre wayúu de nombre José María Barros Ipuana alias “Chema Bala”, con lista en mano de la comunidad, atacaron a los wayúu que se encontraban en la bahía, especialmente a las mujeres, centro del equilibrio de la etnia, aplicando torturas, abusos sexuales, asesinándolas cruelmente y mutilando  luego sus cuerpos, y ocasionando el desplazamiento de más de 600 personas. Según reflejan los datos de la investigación, todavía hay cuerpos desaparecidos de algunas matronas, razón por la que algunas de las mujeres sobrevivientes de la masacre exigen que los culpables revelen donde están los cuerpos de sus familiares para poder enterrarlos y dar descanso a su alma. El Regreso muestra agradables escenas de la cultura y vida de la comunidad en la Bahía Portete, en un plano general, para la comprensión de las costumbres y vida de estos indígenas. La cinta se desarrolla siguiendo la línea general de la masacre del 2004 y centra su desarrollo en la vida de Shüliwala, interpretada por Daniela González, una niña wayúu que disfruta su niñez jugando con la muñeca de barro que le hace su mamá, hasta que inesperadamente se desarrolla y empieza su proceso de convertirse en mujer, en el que tiene que seguir la tradición de su etnia y dejar todo lo que era de niña: su muñeca, su ropa, recibir un baño sobre una piedra para el inicio de una nueva vida, y hasta cortarse el cabello. Sin embargo, lo peor para Shüliwala fue presenciar la destrucción de su comunidad a manos de 40 a 50 “paracos” (paramilitares), principalemente a manos de Juan, interpretado por el actor venezolano Laureano Olivarez, quien realiza una convincente actuación al buscar provocar en la audiencia la inquietud que los wayúu sentían cuando veían las huellas de los zapatos de los “alijunas” (blancos o extranjeros).

Laureano Olivarez

Para Laureano Olivarez, quien recientemente hizo el papel de terrorista en Esclavo de Dios, la primera vez que vio la película, esta lo dejó perturbado, al igual que los dos meses de filmación, pues la violencia sugerida en la cinta es fuerte, y fuera del entorno que muchos venezolanos viven en su día a día: “La primera vez que vi la película quedé muy perturbado, sin palabras, porque si bien al momento de la filmación no sentí tanta violencia, en ese momento la sentí 100%, y es además una violencia que te arrolla. Yo realmente no estaba acostumbrado a tal violencia. Sí he interpretado personajes como narcotraficante, de asesino, pero este asesino es un asesino que está en la escala de un asesino de alta peligrosidad, y que disfruta lo que hace. Estoy bastante impresionado. Creo que Juan es un hombre despiadado, un hombre que en su infancia fue un niño violado, abusado, abandonado que creció sin afecto, sin cariño de padres, y ya después con cierta edad jefe paramilitar, jefe de tropas asesinas. Yo en la propia historia de vida del personaje le puse mil problemas. Realmente, jamás me había inmiscuido en este mundo. Para mí fue un proceso porque tuve que ver muchos documentales, leer muchos libros y mucha prensa, el libro de la masacre en la bahía de Portete, y después de leer ese libro yo quedé un poco presionado con esto; no creía que eso había sido tan fuerte. Hoy en día me estoy enterando que el verdadero Juan, el verdadero asesino de esta masacre, hoy en día es que está preso y que ya no sigue impune el hecho. Para mí es una alegría, pero durante todos estos años todas estas niñas han crecido sin madre  y sin padre, como el personaje que interpreta Daniela (Shüliwala)”.

Laureano Olivarez comenta que esta película, de alguna forma, deja un vacío y una esperanza de que hechos violentos como estos no vuelvan a ocurrir. Sin embargo, es una historia más que exhorta a la defensa urgente de los Derechos Humanos, constantemente transgredidos por las armas y el hombre violento: “Es una película que te deja un vacío, una tristeza inmensa, sobre todo por esa parte infantil, por la desaparición de este pueblo, por la desaparición de estos seres queridos para ella (Shüliwala). Todo parte de ahí. Todo viene de la familia, del cariño que tengamos de jóvenes y estas son personas que hoy en día están creciendo sin eso y con un gran dolor y un gran problema para ellos a nivel interior porque no saben, y no sabremos, nunca como canalizar esos abandonos, esas faltas de madre, de padre, de familia. Particularmente, este caso de Juan me deja un sabor a no querer hacer más personajes llenos de maldad y llenos de sangre, porque por primera vez estoy como impresionado, y además molesto, de haber sido yo el causante de todo esto, de todo estas escenas, así sea ficción, porque uno siempre queda como afectado. Yo quedé prácticamente un mes soñando con la película, soñando con la sangre, con las violaciones, y todo esto, y quisiera un descanso para mi mente, al templo”.

En la película se narra la vida de Shüliwala, quien logra escapar de las manos de Juan y por error llega a Maracaibo, donde sobrevive la penurias del canibalismo urbano, de un idioma diferente, y vive entre la miseria de la calle, el crimen, la droga y la prostitución infantil, de la que es rescatada por una “blanca” que se convierte en su compañera y amiga junto a “compinche”, un alerta e inteligente perro border collie, que las une.

Según refiere el actor, El Regreso es una película que va a alegrar a la comunidad wayúu, quienes van a estar “bien satisfechos de que se haya tomado en cuenta esta historia, y que se hayan tomado en cuenta ellos mismos como actores y actrices. Además, estas personas son educadas, super entregadas, disciplinadas, y realmente creo que eso se ve en la película. Esta película va a hacer que la comunidad wayúu se sienta vanagloriada, y se sienta complacida porque todo eso que sucedió en Bahía Portete se sepa realmente, porque hay unos quienes no saben que esto ocurrió. Yo creo que eso va a interesar, porque es un tema desconocido y  la historia no solamente es sobre la violencia sino que está guiada por el encuentro, la unión, la raza, lo intercultural”.

El Regreso es una cinta de realismo crudo pero de acciones sugeridas, no necesariamente gráficas, y es el reflejo de un país paupérrimo y de las almas que se encuentran en esa misma condición; sin embargo, hay un mensaje de prolongación cultural, valores familiares y permanencia en el tiempo. Como obra cinematográfica nacional, destaca en esta cinta la presentación de la vida rural wayúu a manera casi documental, la fotografía y la cinematografía, y el fondo musical, compuesto especialmente para esta película, muy acoplado a la trama. Este largometraje se estrenará a mediados del próximo mes de agosto en las salas del país, y desde ya, promete ser controversial por la manera directa como se atreve a afrontar realidades de nuestro país y su gentilicio.