PAIS EN VENTA

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La cartelera del Teatro Trasnocho ya tiene un mes con la pieza Asia y El Lejano Oriente del dramaturgo Isaac Chocrón, bajo la dirección del gran actor Javier Vidal. En esta oportunidad, la pieza es un musical en el que 10 actores cantan, bailan y actúan con genialidad, gracia, calidad vocal y actoral.

Por SARA KAFROUNI
Fotografía NELSON AGELVIS

¿Vender el país? ¿Usted lo haría? ¿Qué pasaría después de la venta? Estas son las interrogantes de un país, y aunque para unos estas interrogantes suenen impensables y hasta fuera de su órbita para otros resultó ser una realidad.  Y es que en 1966, estas interrogantes se vieron materializadas sobre las tablas del teatro venezolano con la  pieza  Asia y El Lejano Oriente, escrita en 1965 por Isaac Chocrón, y que nuevamente vuelve a las tablas, esta vez a la sala del Trasnocho Cultural en una versión alegre y que de manera asertiva enfrenta al público con la valorización y sentido de identidad que cada uno tiene, el desarraigo y el declive de una nación.

Esta nueva versión de Asia y el Lejano Oriente está presentada en forma de musical dirigido por el primer actor Javier Vidal y protagonizada por Julie Restifo, Gonzalo Velutini, Gerardo Soto, Natalia Román, Gladys Seco, Oswaldo Maccio, Fernando Azpúrua, Fabiola Arace, Marla Flores y Jan Vidal Restifo. El musical cuenta con 14 actos y cuyas coreografías, montadas sobre un escenario sencillo, le permiten a los 10 actores movilizarse por todo el espacio, danzar y hasta trepar las paredes del teatro cuando el romance tiene su chance.

Asia y El Lejano Oriente muestra a un grupo de actores que se reúnen en un teatro y a través de canciones, diálogos, vivencias y bailes narran como los ciudadanos de un país deciden vender el país y repartirse el dinero de la venta. El montaje inicia con el grupo de actores vestidos de negro y susurrando al unísono “Asia, Asia y el lejano Oriente…en la República del Este. Asia, Asia. –¿Esto es un país? –¡Esto es un mercado! ¡Un clima! —¿Esto es un país?–Un clima aclimatado. –Esto es un mercado, compramos, vendemos”. Y sigue con la presentación de cada uno de los actores y el anuncio de cambio de identidades “para abarcar el mapa” de Asia y El Lejano Oriente. Esta oportuna venta, para algunos, especialmente de los gobernantes, se decide a través de un plebiscito donde el pueblo vota por la venta del país, pues aunque tienen un país con una bella naturaleza todos quieren dinero, “un cheque al portador”, aprovechando el ingenio que les hizo darse cuenta de que había “algo que poseían y no necesitaban”.

Durante casi dos horas, y entre zandunga, baladas románticas, vals andino, son, salsa, rap, reggae, gospel, tango, boleros, y bachata, los actores se pasean por la vida de los habitantes: cuatro amigos hablando después de la cena sobre la venta del país, la ilusa idea de que aún conservarían sus propiedades y la contraposición de ideas de unos de que si se efectúa la venta sería por el “bien nacional” y para otros representaría la desintegración de la nación por el dinero, los motorizados, el pregonero gritando los titulares sobre la crisis del país, los ladrones que asaltan a una joven y por la que una mujer mayor asegura que es mejor vender para poder respirar aire fresco y volver a confiar en la gente, los enamorados que sienten desamparo por la venta y la repartición de ese dinero, las relaciones y conversaciones en una oficina gubernamental en donde una de las empleadas dice que la idea de la venta salió de ahí, el Presidente que declara que con las votaciones (hechas con máquina) sobre la venta se “respetó la soberanía nacional del pueblo”, y hasta el círculo de los pensadores del país que consideraban la venta inaceptable por representar la autodestrucción y desintegración como Nación.

Asia y El Lejano Oriente no solo refleja el agudo pensamiento del dramaturgo Isaac Chocrón sino que actualmente calza en la vida del venezolano, que poco a poco siente que la crisis del país lo abruma, sea causada por impericia administrativa o por guerra económica, y que entre la rabia y tensión por la situación se siente desamparado en un país tan similar a Asia y El Lejano Oriente. Si se quiere, esta pieza está dirigida a la tomar conciencia sobre el valor de la identidad nacional, la pérdida de libertades y de la patria misma cuando se desprecia, o se traiciona, un país por dinero y beneficios particulares.

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